Ansiedad y angustia

Durante estos momentos sabemos que estás viviendo situaciones que no sólo parecen grandes sino que lo son. Frecuentemente, estás presenciando situaciones de vulnerabilidad y estás viendo de cerca la muerte de muchas personas. Como profesional de la salud que eres, la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 te pone ante eventos traumáticos a cada instante. Aunado a lo anterior, también tienes que lidiar con tus propios miedos y preocupaciones personales como: ¿qué pasará si uno de mis familiares enferma o pierde el trabajo?, deseas abrazar a tus hijos y seres queridos, quieres que la gente no te discrimine y anhelas ser tratado con el respeto que todos merecemos y más cuando te encuentras particularmente expuesto por ayudar a salvar la vida de otros. Asimismo, tienes que lidiar con el miedo propio a contagiarte, este que te acompaña durante extensas jornadas laborales sin poder darte un descanso, ir al baño o comer, tomando en cuenta que en muchas instituciones existe escasez de equipo que pudiera hacer que recuperes un poco de seguridad.

Por si fuera poco, tienes que llegar al trabajo y enfrentarte a un ambiente de constante crisis, una tras otra, con el dolor multiplicado porque enfrentas tu angustia y la de otros. Igualmente, y debido a la falta de equipo hospitalario, cargas con el peso y con la responsabilidad de tomar una decisión ética y moral de vida o muerte: ¿a quién se le asigna un equipo médico? ¿quién tiene mayores probabilidades de vivir?

El COVID-19 ha tenido grandes efectos en casi todos los aspectos de nuestras vidas. Está tomando un papel protagónico en la vida de muchos de nosotros y las cosas han cambiado en un abrir y cerrar de ojos. Es esperado sentir ansiedad o angustia cuando afrontamos una crisis como la actual. Estas emociones, como todas, tienen una función: nos preparan para la adaptación; sin embargo, cuando son exacerbadas, pueden ser perjudiciales.

¿Cómo regular la ansiedad?

  • Seguir las recomendaciones de los expertos: informarnos de la mejor forma.
  • Identifica las emociones en tu cuerpo y acéptalas tal y como son; puedes repetir frases como “calma, esto pasará… es una sensación y una situación temporal con fecha de inicio y fin”.
  • Acepta la ansiedad como una de las muchas emociones que tienes. No la ignores, no luches contra ella, no la rechaces ni la temas. No te juzgues por sentirla. Se amable contigo.
  • Mantén la perspectiva de lo que sucede y no te enfoques en lo negativo únicamente, pregúntate: ¿qué de bueno ocurre en mi vida?, ¿qué de positivo está pasando?
  • Practica la consciencia o atención plena y enfócate en el HOY, AQUÍ Y AHORA. La respiración abdominal o diafragmática es la principal herramienta para regresar al presente. Prueba ejercicios de este tipo, son sencillos y útiles para aplicar en cualquier lugar o momento.
  • Procura mantenerte en contacto con tus seres queridos y con las personas que te hagan sentir vivo y positivo. Dedica un tiempo en tu agenda para esto, es prioritario que te cuides a ti mismo.
  • La gratitud tiene efectos positivos en la salud física y mental. Envía un mensaje de agradecimiento a algún ser querido. Intenta con una carta escrita a mano.
  • Dedica, al menos una vez al día, cinco minutos a observar algún elemento en la naturaleza, esto puede mantenerte conectado con el presente y hacerte sentir mejor emocionalmente.
  • Intenta mantenerte lo más activo que puedas, el ejercicio físico relaja y es un canal para liberar energía.
  • Recuerda, si sientes que la ansiedad te rebasa, pide ayuda. Permítete pedir ayuda y recibirla de la forma como tú la otorgas a los demás en tu labor diaria.
  • Descarga música que te haga sentir relajado o un podcast sobre meditación o relajación u otro tema que te interese, menos de la contingencia.
  • Date un baño con agua tibia-caliente y siente como cae cada gota de agua en tu cuerpo, escucha con atención el ruido que hace la regadera.

Si te sientes en crisis puedes escribir a través de nuestro foro para personal médico y de la salud así como para personal hospitalario.

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