Miedo e incertidumbre

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando sentimos miedo?

Las partes de nuestro cerebro que responden a la amenaza reaccionan automáticamente, sin envolver a las partes de nuestro cerebro involucradas en la deliberación o en pensamientos más complejos. La velocidad y la fuerza de nuestro ritmo cardíaco aumentan para llevar el oxígeno y una mayor cantidad de sangre a los músculos en nuestros brazos y piernas para ayudarnos a responder con eficacia a una emergencia. Las pupilas en nuestros ojos se dilatan para que podamos analizar nuestro entorno con mayor precisión. Los síntomas físicos que experimentamos cuando ocurren estos cambios (latidos rápidos del corazón, aumento de la respiración, mareos) son conocidos como la respuesta de lucha o huida, tienen como objetivo prepararnos para combatir una amenaza o huir a la seguridad.

No es raro sentirnos así ante una situación como la pandemia por el COVID-19. La buena noticia es que, aunque a muchos no nos guste sentirlas, son emociones totalmente humanas y esperadas ante una crisis. Igualmente, podemos sentirnos perdidos en nuestros pensamientos, rumiando ideas sobre eventos de los cuales no tenemos idea; esto es un proceso que nos lleva a buscar maneras diferentes de información para apaciguar la incertidumbre, es decir, buscar información y confiable.

¿Cómo manejar la incertidumbre?

  • Infórmate y conoce sobre el tema basándote en fuentes de información científicas y oficiales.
  • Mantener la perspectiva de lo que ocurre y no enfocarse únicamente en lo negativo, pregúntate: ¿qué bueno está ocurriendo en mi vida?, ¿qué positivo está pasando?
  • Practica la consciencia plena y enfócate en el HOY, AQUÍ Y AHORA. La respiración abdominal o diafragmática es la principal herramienta para regresar al presente. Prueba ejercicios de este tipo, son sencillos y útiles para aplicar en cualquier lugar o momento.
  • Procura mantenerte en contacto con tus seres queridos y con las personas que te hacen sentir vivo y positivo. Dedica un tiempo en tu agenda para esto, es prioritario que cuides de ti.
  • Agradece. La gratitud tiene efectos positivos en la salud física y mental. Envía un mensaje de agradecimiento a algún ser querido. Intenta una carta escrita a mano.
  • Dedica, al menos una vez al día, a observar algún elemento en la naturaleza, esto puede mantenerte conectado con el presente y hacerte sentir mejor emocionalmente.
  • Intenta mantenerte lo más activo que puedas, el ejercicio físico relaja y también es un canal para liberar energía.