Relaciones interpersonales

Todos sabemos que las relaciones entre las personas no siempre fluyen con facilidad y armonía. La diferencia de opiniones, valores, posturas ideológicas, educación y formas de ser, entre otras cosas, pueden ser impedimentos para congeniar con los otros. También cuenta que la forma de comunicación no siempre es la adecuada y da pie a malos entendidos o conflictos que generan tensión en las relaciones. Incluso las familias, aún queriéndose mucho, tienen desencuentros o disgustos y la convivencia prolongada puede ser un reto adicional.

En la situación que hoy aqueja al mundo con la pandemia del COVID-19, las medidas de prevención a las que responsablemente hemos de someternos nos llevan a permanecer en casa en la medida de lo posible. Estar en casa durante tantos días seguidos, alejados de la rutina y las actividades que conformaban nuestra cotidianidad, conlleva cambios. Aunque sabemos que se trata de algo temporal, la situación exige adaptarnos y convivir con los demás dentro del mismo espacio todo el día. Lo anterior implica varios desafíos, porque cada quien tiene maneras distintas de ser y enfrentar sus temores y preocupaciones, lo que puede generar tensión a la hora de comunicarnos con los demás.

Es cierto, que en general se requieren buenas habilidades sociales para interactuar con los otros y en tiempos de cuarentena aún más. De hecho, vale la pena trabajar en el desarrollo de una comunicación asertiva en donde cada persona sea capaz de expresar sus opiniones y necesidades de manera clara y respetuosa, sin dejar de considerar las de los demás. La comunicación asertiva evita confusiones, conflictos y riñas; ayuda a generar relaciones más estables así como a intercambiar opiniones que, aún cuando sean distintas, permitan llegar a acuerdos. Se trata de respetar el derecho de expresar deseos, sentimientos y necesidades de cada persona de la misma manera que nos gusta ser tomados en cuenta.

Claves para una comunicación asertiva:

− Mirar a la persona a los ojos
− Esperar tu turno para hablar
− No interrumpir
− Escuchar más de lo que hablas
− No levantar la voz
− No hablar muy bajo
− Tener la mente abierta ante lo que el otro tiene que decir
− Tratar de entender la postura del otro
− Aprender a poner límites. Cuando hables con alguien para expresar alguna necesidad empieza por decir: “Yo quiero… Yo pienso… Yo necesito…”

La base de estas claves es la compasión; cuando respondemos sin reaccionar y somos considerados con los sentimientos y deseos de los demás promovemos una comunicación adecuada y, por ende, fomentamos relaciones más saludables, sólidas y compasivas.

Las relaciones interpersonales que se distinguen por ser positivas y armónicas, nos llevan a considerar un concepto básico en las relaciones humanas: la empatía. Por empatía entendemos la habilidad de acompañar auténticamente a los demás en sus sentimientos, es lo que coloquialmente se entiende por “ponerse en los zapatos de los demás”. Ser empático con quienes nos rodean, nos ayuda a reforzar los vínculos sociales y emocionales. Ejercer la empatía es promover que los demás se sientan comprendidos y escuchados sin juicios. En definitiva, ser empático y sentir la empatía de otros es fuente de bienestar.

Ahora, ser empático no significa dejar de lado nuestras convicciones y asumir como propias las del otro. Además, es necesario entender que nuestras opiniones, valores, ideología o sentimientos no son los únicos válidos y que todas las personas tienen el mismo derecho de expresar cómo se sienten o piensan respecto de cualquier tema o concepto.

Sana convivencia

Las personas somos seres sociales y gregarios por naturaleza, por ello, aprender a convivir de manera armónica es una de las bases para tener una vida plena. La condición más elemental para una convivencia sana es el respeto. Un ambiente de respeto y de cordialidad facilitará la convivencia en cualquier relación. En estos tiempos, en donde coincidir en tiempo y espacio con varias personas resulta un reto, es imprescindible respetar el espacio y la libertad individual.

La sana convivencia se refiere a la coexistencia pacífica y armoniosa dentro de un mismo espacio, lo que implica aceptación, afabilidad, entendimiento, consideración y comunicación asertiva.